Segunda temporada

Después de un descanso, que nunca preví tan largo, vuelvo a escribir en el blog. Cuestiones familiares y laborales han hecho aconsejable este descanso.
Ahora, espero volver a la costumbre de escribir un apunte semanal. Y espero volver con historias ya contadas y con fotografías ya vistas. Empezamos la segunda temporada del blog.
Hoy, sin embargo, quería hacer un comentario sobre las partidas en los campeonatos. He pensado sobre ello estos días en que participo en un torneo en línea en catalán.  Jugamos varias partidas a la ? semana. En la partida en cuestión pierdo con claridad -cosa que últimamente pasa con frecuencia-.
No comunico el resultado -no puedo en ese momento por motivos que mejor no explico- y, después, pienso que ya lo hará mi contrincante. No sólo no lo hace ni me espolea a mí a hacerlo sino que directamente presenta una incidencia en el torneo sobre mi actitud.
No quiero juzgar a nadie. Pero eso me ha hecho pensar en lo que pasa en los torneos cuando acaban las partidas. ¿Quién debe comunicar el resultado? ¿el ganador, el perdedor o los dos?
Las pocas veces que gano, suelo entregar yo el resultado. En parte por ego, para que los que pasan los resultados no vayan a pensar que pierdo siempre. Pero, quiero creer que también lo hago por consideración hacia mi rival. Ya ha perdido, obligarlo -siempre amablemente- a que sea él quien entregue el resultado parece castigarlo por haber perdido.
Escribo esto, sin saber -lo confieso- si hay normativa sobre quien debe entregar el resultado. De hecho, tampoco sé si en el campeonato en línea había una normativa sobre eso y la incumpli de forma flagrante. Pero siempre me he posicionado en la moral del perdedor, del que pierde habitualmente y creo que debería ser siempre el ganador el que entregase la hoja con los resultados. Ahí lo dejo (tampoco sabía cómo acabar)

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