Primer torneo, primera sede y primer campeonato de España

Poco después de hacer la inscripción como club en la Asociación de Clubs Scrabble  -que entonces había creado y mantenía la empresa Mattel y que, en cierta forma, coordinaba todas las actividades- organizamos nuestro primer campeonato de club. Estábamos obligados para poder participar en el campeonato de España del año 1999.
Fachada lateral del Centro Social de Sant Cosme
Teníamos derecho a tres plazas para el campeonato, dos para el club de El Prat y una para nuestros compañeros de Barcelona, coordinados por Fede Colet. Y allí, además de Fede y yo mismo, asistieron las hermanas Hernández -Cris, Isa y Marga-, Santi Anguera y Marina. Y así, jugando y jugando se decidió que nuestros representantes en Madrid fuesen Isa y Cris Hernández y Santi Anguera.
Allí tuve, además, mi primera frustración como jugador y por siempre recordaré que en castellano no existe el verbo redirigir.
Otra visión del Centro Social
El campeonato se celebró en el Centro Social de Sant Cosme-local histórico del Recreo de Ancianos del barrio y en aquel momento y actualmente sede de la Asociación de Vecinos San Damián. Durante la disputa del torneo nos visitó la secretaria de la asociación -y entonces concejal del ayuntamiento de El Prat- que nos preguntó amablemente quién nos había dado permiso para usar el Centro para disputar el torneo. Y está bien que lo recordemos. Fue el entonces presidente de la San Damián, Agustí Mataró actualmente fallecido y a quien siempre se lo agradeceremos.
Y qué más podemos añadir. Acabo de mirar la lista de clubes inscritos, que fueron dieciséis. Entre ellos, estaba el Queimada Català, coordianado por un tal Miquel Sesé. También había un club en Altea, coordinado por Graciela Dalmas y otro en Barcelona, Club Centre MATAS i RAMIS coordinado por Enric Hernández. También había un club en Cerdanyola, coordinado por Cristina Alonso.

Y al lado de todos ellos, el Club de El Prat, entonces Club SAEM El Prat. Y no me hagáis decir lo que quería decir SAEM. Es un secreto que me llevare a la tumba. Lo único que puedo decir es que era un nombre francamente mejorable.
Finalmente, por parte del Club de El Prat acudieron dos de las hermanas Hernández y Santi, que tuvo un empacho en el desayuno del día del torneo. Y corrió una buena cantidad de cava, según dicen las malas lenguas.

Manuel Granados Martínez




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